Emprender para el éxito

  

emprender

Ser emprendedor está de moda, al menos de palabra, porque de hecho no lo es tanto viendo los resultados de tanto emprendimiento del que nos hablan.

Hay una oferta ingente de centros de todo tipo tanto online como físicos en centros de formación, escuelas de negocios, institutos, centros de coworking, entre otros, donde nos ofrecen miles de ponencias, cursos, talleres, conferencias, espacios de coworking, aceleradoras, incubadoras y mil cosas más alrededor del mundo del emprendimiento que nos prometen enseñarnos y ayudarnos en el proceso de convertirnos en emprendedores consiguiéndonos espacios de trabajo a buen precio, el networking con iguales con los que poder tener sinergias, enseñarnos técnicas y procesos para desarrollar el business plan, el canvas, el LEAN, encontrar inversores que nos apoyen en diferentes rondas de inversión y nos faciliten contactos… y eso está bien, pero en mi opinión, después de más de 3 décadas de emprender, de ser empresario, de haber tenido y seguir teniendo unas cuantas empresas de diferentes sectores y un abanico de múltiples proyectos e ideas incluso con patentes, puedo decir que todo falla por algo mucho más simple que no veo que se enseñe en estos sitios y es la mentalidad de ser empresario o emprendedor.

No sirve aprender todas las técnicas del mundo, no es suficiente poder hacer networking con los mejores inversores o en el mejor ecosistema de emprendimiento. No, lo siento, pero en mi opinión no basta con todo eso, para tener éxito como emprendedor hay algo mucho más importante, y es poder cambar la mentalidad que requiere luchar por tu proyecto y tener una empresa propia.

¿Y por qué ocurre esto? El sistema educativo está diseñado para que aprendamos una profesión, unas técnicas, que nos especialicemos en una o varias materias y nos vendamos al mejor postor cambiando tiempo por dinero, es decir, vendiendo unas horas a cambio de un salario. Eso es lo que nos enseñan desde niños, ese es el programa que nos han instalado en el cerebro y con el que funcionamos principalmente.

El sistema social en el que vivimos requiere que eso sea así, pero nadie nos enseña que podemos tener talentos que podemos explotar por nosotros mismos, que podemos emprender, tener negocios propios y luchar por un sueño, nadie, en ningún colegio o instituto hay una materia que se llame “Emprendimiento”, “Como desarrollar tus proyectos y luchar por tus sueños”. De hecho el sistema educativo actual no nació para formarnos, no, nació para enseñarnos 3 cosas que la sociedad industrial necesita de sus trabajadores: puntualidad, obediencia y trabajo repetitivo. Triste pero esa es la realidad que aún se mantiene en la esencia del actual, y si dudáis de mi palabra, investigadlo o también podéis leer el libro “La conspiración de Acuario” de Marilyn Ferguson que lo explica con mucho más detalle.

pensar

Lo más difícil no es tener ideas, de esas tenemos miles, lo más complicado es aprender lo que tiene que acompañar a ese emprendedor con grandes ideas. Me refiero a la inteligencia emocional; inteligencia social; inteligencia comercial; inteligencia financiera; inteligencia relacional o a habilidades como creer en nosotros mismos; a organizarnos como empresarios o a desarrollar la resiliencia, a trabajar en equipo y relacionarnos con muchos otros de sectores diferentes y que cuanto más les apoyemos para que triunfen más nos beneficiamos nosotros de todo lo que aprendemos y de las sinergias que puedan surgir por el camino, por decir algunos aspectos imprescindibles.

Luchar por un proyecto no es tener esa mega idea que nadie ha tenido o hacer una hoja de excel fantástica. Ni siquiera el desarrollo del proceso completo de cómo conseguir clientes y convertirlo en un modelo de éxito. Lo más difícil es:

·         Creer en nosotros mismos, tener la autoconfianza de que podremos lograr el éxito por más dificultades que surjan

·         Saber de antemano que tendremos muchos NO y dificultades en todos los aspectos de desarrollo de vida del proyecto: con los socios, con los inversores, con los clientes, con los proveedores… con todos

·         Aprender que eso es parte del proceso y no debemos hundirnos por ello, Que no nos rechazan a nosotros sino a las ideas, aspectos, propuestas o negociaciones planteadas.

·         Aprender que deberemos ponernos metas y desarrollarlas al detalle del día a día sabiendo cambiar los planes de acción cuando sea necesario.

·         Entender que requerimos de una nueva y diferente forma de organización personal, con espacios y tiempos diferentes al de los asalariados.

·         Comprender que no todos los consejos de personas cercanas son los más apropiados aunque los den con todo el cariño del mundo

·         Encontrar modelos de éxito en inteligencia relacional para aprender como lo hacen y conseguir hacerlos nuestra forma de vivir con los demás

·         Comprender que debemos apasionarnos con el proyecto y vivirlo el 100% del tiempo, que deberemos desarrollar una necesidad vital de ver el triunfo del proyecto como cuando nos estamos ahogando y buscamos un poco de aire como único pensamiento.

·         Que deberemos reeducarnos y cambiar nuestra mente para ser emprendedores cambiando la información que nos inculcaron por una nueva que nos ayude a conseguirlo.

Emprender es mucho más que lanzar un proyecto, es una forma diferente de pensar y de vivir y mientras no cambiemos lo que hay en nuestro cerebro, es muy complicado que nuestros emprendimientos funcionen. Y ese proceso no es de un día para otro, en algunas personas puede ser un proceso de meses y en otras de años pero lo importante es ser consciente de que nos hace falta y ponernos a realizar ese cambio lo antes posible formándonos en esa nueva mentalidad y por supuesto teniendo la firme decisión de que no desistiremos pase lo que pase, ya que sin ello, difícil que consigamos un éxito mantenido en el tiempo ¿y cómo se realiza ese proceso? Eso requiere otro post que haré pronto.


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