La educación de los niños

Como ya sabéis tengo un hijo de 11 años, y los que me conocéis sabéis que el tema de la educación para mi es fundamental, pues lo que sembremos en ellos es clave para que el día de mañana sean los árboles que den sombra sobre los caminos por los que transiten en su vida, y esas semillas muchas veces no las escogemos con suficiente cuidado.

Un error común es que nos empeñamos en decirles lo que tienen y lo que no tienen que hacer, como tienen que pensar, como deben comportarse, y creemos que eso es suficiente, pero no es cierto, pues no somos capaces de seguir ni siquiera nuestras propias enseñanzas.

Me estoy refiriendo a que les decimos que el tabaco, el alcohol y el resto de drogas son malas y que no debe probarlas, pero nos ve fumar y beber en exceso; le decimos que debe ser transigentes con los demás, que debe escuchar, pero somos nosotros los primeros que gritamos, discutimos desaforadamente y no escuchamos, y a él el primero; le decimos que debe ser sincero y no mentir, pero ve como diariamente metimos para justificar determinados comportamientos: “dile que no estoy, cuando llama una persona por teléfono”, “no tengo suelto, cuando una persona nos pide una limosna”, etc.

Nuestros hijos son el reflejo de lo que ven en nosotros y hay una frase que aprendí hace mucho tiempo que se aplica para niños y mayores:

“Lo que haces grita tan alto, que no se oye lo que dices”.

Os dejo con un vídeo que refleja todo esto:


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