La condena a Julio Alonso es muy grave para la libertad de expresión

marioneta3La lucha que tiene la SGAE contra internet en líneas generales puede cobrarse además de las sentencias que consigan en su larga lista de movimientos contra este medio, una cabeza mucho mayor que la propia de Julio alonso o la del dueño de cualquier página relacionada con los P2P.

La reciente sentencia que ha condenado a Julio Alonso a pagar 9.000 euros y las costas del juicio, (confío en que el recurso se gane, ya que compartimos abogado, Javier Maestre, y doy fe de su alta profesionalidad) es muy muy grave (la repetición es intencionada)  si la analizamos bien, y no voy a ser yo quien lo descubra, pero como como decía ese gran poeta español que fue Gabriel Celaya (y por que el que he profesado toda la vida verdadera admiración por todo lo que le debo, entre otras cosas la vida, lo cual no puedo dejar pasar la ocasión de reiterarlo públicamente una vez más) no podemos mantenernos callados sin ser meramente un adorno, y como decía él, “Maldigo la poesía de quien no toma partido, partido hasta mancharse“, pues que lo agarre quien pueda, y quien se de por aludido, que tome partido y se manche.

¿Y por que es muy grave? Pues no es precisamente por la cantidad, que es insultante condenar a Julio por ello, pero que es una cantidad meramente testimonial y sobre la que la propia comunidad bloguera ya se ha pronunciado en poner una aportación para solidarizarse y aportar entre todos lo que es el importe al sentirse parte condenada en nombre de Julio, (y sobre la que Julio ha dicho que está pensando crear un fondo para casos similares al suyo), sino por lo que supone.

Me refiero a que si la sentencia condena a un blogger cualquiera, sea Julio la cabeza de turco de la ocasión o cualquiera de nosotros, por considerar que ha sido parte que ha confabulado con sus posteos al incitar a que “los positeros” (así les llama a los que escriben los comentarios) escribieran en contra de la SGAE, y que ademas por ser el dueño del blog se da por hecho que es parte co-responsable de lo que esos “positeros” dicen, pues estamos ante una nueva línea que abre un profundo surco sangrante en la piel de la libertad de expresión, dejando herida de muerte la democratización de internet.

censuraQuiero decir con esto que a partir de esta sentencia, cualquiera de nosotros podremos interponer demandas judiciales contra cualquier blog, foro, página web o similares que tenga comentarios negativos contra nuestra persona o contra nuestra empresa, o incluso contra nuestros valores, y eso es muy grave, muy muy grave, pues veremos como en breve se empieza una línea de denuncias de este tipo, ¿y cual va a ser el paso inmediato? cerrar los comentarios en paginas web, en blogs, en todos los lugares donde ocurren, y eso supone poner una mordaza a la libertad de expresión, pero ahora voy a ir más allá.

¿Sera Twitter responsable de lo que escribimos cada uno de nosotros?

¿Será Facebokk, MySpace, Tuenti, Pwonce, Plurk, … responsables tambien? ¿O solo aquellos que tengas sus sedes en España?

¿Tendrán los foros responsabilidad por lo que se escribe en sus diferentes hilos?

Y si lo queréis llevar al mundo offline ¿Tendrán los dueños de los edificios responsabilidad por lo que escriben algunos en sus paredes? ¿Y el Metro también? ¿Y los autobuses?

Como digo, es un tema muy peliagudo, y lo peor es que estos juicios los llevan a cabo personas que desconocen la dinámica de internet, que no saben ni lo que es  un blog, ni como funciona ni para que sirve. Triste que la justicia del siglo XXI sea esto, un poder que ejerce su autoridad sin realmente saber lo que está haciendo ni las consecuencias que eso conlleva, y que con sus irresponsables sentencias puede llevar a un medio como internet a quedar enmudecido por el miedo a sentencias como esta.

Julio, gracias por llevar a cabo esta defensa de todos en tu nombre.


1 Comentario para “La condena a Julio Alonso es muy grave para la libertad de expresión”

  1. Nunca antes la velocidad del cambio había sido tan rápida como para dejar a estratos enteros de la sociedad totalmente out. Y es evidente que el poder judicial, con su visión tradicinal de la realidad, su amor al papel, es uno de estos estratos.

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