Ilusiones ópticas… en las Pymes

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Viendo un post de Microsiervos, en el que mostraban la ilusión óptica de las mesas de Roger Shepard que os muestro, me he quedado pensando en que por mucho que me estaban diciendo que ambas imágenes tenían una superficie igual, mi vista me decía que no, que lo que yo estaba viendo eran dos superficies totalmente diferentes, la de la izquierda mucho más alargada y más estrecha que la de la derecha.

Como no hay nada mejor que comprobarlo por uno mismo, pues a tirar mano del Photoshop y ver si es cierto lo que dice mi cerebro y mi vista o si es lo que dicen ellos y la superposición que muestran es real o trucada. Pues como veis, en la imagen que os muestro, he girado y superpuesto una imagen sobre la otra y son completamente iguales, y si sois como yo que hasta no creéis hasta que no metéis el dedo en la yaga, hacedlo por vosotros mismos y podréis comprobar que es cierto.

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Esto me ha llevado a una reflexión, y es que en las pymes nos pasa muchas veces lo mismo cuando se habla de dejarse asesorar, de poner en práctica consejos que provienen de expertos, de consultores, o de asesores de marketing tradicional o de marketing online, y hasta que no lo vivimos en carne propia no reconocemos que era cierto lo que nos avisaron, pero casi siempre cuando lo comprobamos es tarde y nos ha costado dinero.

asesor2.jpg¿A que me refiero? Pues a muchos aspectos, pues el empresario, emprendedor, autónomo o directivo de una pyme o micropyme, al tener una escasez intrínseca de recursos económicos, está casi obligado a hacer de todo, o como decía un amigo mio, deber ser músico, poeta y loco, para poder atender a cada uno de los aspectos de su empresa o emprendimiento, y de esta forma acapara cargos como si fueran la colección de cromos de la liga, y es el director general, director de marketing, webmaster, director comercial, asesor fiscal, contable, asesor laboral, y lo que haga falta (telefonista, portero, diseñador, vendedor, secretaria, administrativo, etc.).

Y como el dinero suele escasear (es una cualidad de todo emprendimiento), pues cualquier servicio que se nos ofrezca, antes de comprar y pagar por él, se prefiere improvisar y pasarlo por el tamiz de la intuición personal y tratar de ponerlo en práctica sin pagar a nadie por ello, pero eso si, siempre que lo veamos claro y nuestra intuición diga que es verdad, pues en caso contrario haremos caso a lo que nuestra nariz diga aunque eso sea ir en dirección contraria a lo que nos han propuesto los expertos.

asesor.jpg¿Y que suele ocurrir? que aquello que se nos recomendó que hiciéramos pero que costaba dinero y pensamos que no merecía la pena o que eran consejos equivocados para nosotros: hacer un portal de venta online, crear una web para movil, hacer una campaña de publicidad online, rediseñar la imagen de la empresa, invertir en hacer comunicación, hacer una campaña para fidelizar clientes, etc. , dos o tres años después coincide con lo que ha ocurrido, y hemos perdido una oportunidad que no vuelve y nos tiramos de los pelos, o nos ha costado mucho más caro que si lo hubiéramos invertido en su momento en lo que se nos recomendó. 

Evidentemente lo hicimos con la mejor intención, lo veíamos claro y eso nos hizo tomar esa decisión porque lo que se nos proponía era a todas luces descabellado, no parecía una buena idea aunque viniese de un experto, sino probablemente una perdida de dinero y preferimos hacer lo que nuestra experiencia decía que era mejor: invertir en publicidad tradicional (folletos, buzoneo, prensa…), seguir con la imagen que hemos diseñado nosotros (o nuestro sobrino con el ordenador de su casa), pero… lo que ocurrió no fue lo que pensamos que ocurriría sino lo que nos dijo el experto.Y cuando digo experto, me refiero a un asesor de marketing, una empresa de asesoramiento en ventas, en marketing online, en estrategias, en comunicación, o cualquier otra faceta que os podáis imaginar dentro de la pyme.

Son como la ilusión óptica que os he enseñado al principio: parece que no coinciden, podríamos jurar y apostar algo grande a que no son iguales, pero… la realidad es que lo son, a pesar de lo que nuestros sentidos digan.


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