Meme: 5 cosas que echas de menos de tu infancia

La verdad es que mi infancia fue muy divertida, muy activa y sobretodo llena de vida, y aunque no voy a aburriros con ella, si que puedo deciros que fue muy pero que muy intensa, pues mi personalidad desde muy pequeño ha sido activa por todos los poros de mi piel en todos los aspectos.

Y ahora me viene Emilio y me lanza un Meme para que diga las 5 cosas que echo de menos de mi infancia (lo hizo el 11 y yo lo sigo con bastante retraso, aunque mas vale tarde que nunca) y me deja perplejo porque es difícil, y por eso el retraso, ya que de mi infancia tengo miles de recuerdos de mucho valor, llenos de energía, de actividad, de ensayos, de alegrías, de lloreras, de amigos, de disgustos, de cachivaches, de juguetes, de…

Y ¿como elegir solo cinco? Pues no se, voy a deciros todos los que se me ocurran, pero fijaros como cas todos están vinculados a los amigos y a la interacción con ellos:

indios_y_cowboys.jpg1.- Las miniaturas de indios y cowboys, con las que montábamos divertidísimos escenarios, les dábamos vida, les hacíamos refugios con piedras y maderas, tremendo, una completa recreación de escenarios a nuestra manera.

2.- Los flash, esos trozos de hielo de colores con sabor a fresa, menta, naranja, y que cualquier gota manchaba y no se podía quitar, con la consiguiente regañina por parte de nuestras madres.

Chiripitiflauticos.jpg3.- Los Chiripitiflaúticos. Este programa era lo mejor de la época, con personajes entrañables como Locomotoro, Valentina, el Tío aquiles, o el Capitán Tan.

Conseguían que que desde media hora antes de que empezara estuviéramos sentados en la alfombra delante de la tele esperando que llegara el minuto en que empezaba la sintonía, y que tanta alegría nos daba. No puedo recordar ninguna de las tramas, como es lógico por el paso de tantos años, pero el sentimiento que teníamos es imborrable, así como el intenso bajón cuando acababa, llegando incluso a llorar en alguna ocasión.

cromos_libroadivinanzas.jpg4.- Los cromos. Esas mil colecciones de futbol, de animales, de países, de series de televisión, y no se cuantas cosas mas, y que por cierto tengo guardados algún que otro álbum (eso si, casi todos terminados) en alguna caja en el fondo del trastero por el altísimo valor emocional que tienen.

Y cuando digo los cromos, no me refiero solo a los cartoncitos decorados en si mismos, sino a todo lo que rodeaba a hacer la colección, por ejemplo los que salían en los bollitos de Tigreton, la Pantera Rosa, etc, y que creaban una necesidad e incitaban al consumo para conseguir nuevos cromos que nos faltaban, y esa expectación del bollo diario y la ansiedad e ilusión que teníamos al ir a comprarlo; por otro lado el intercambio, el ver los que tenían los amigos y la negociación para conseguir los que nos faltaban: “ese te le cambio por este otro y 15 mas”, “No, ese es superdifícil, si le quieres dame 20 por ese solo”, una negociación de alto nivel a los 7 y 8 años; pero eso no es todo, estaba también la negociación con los padres para que nos dieran “la paga” para poder comprar sobres de cromos a ver si nos salían los que nos faltaban o alguno repetido pero difícil con el que poder negociar, impresionante; y hay más, porque luego estaba, como no, ir al Rastro a buscar y comprar los que te faltaban para terminar el álbum, y si habías cuidado bien los tuyos (casi nunca los cuidabas tanto para que pudieran aceptártelos de intercambio) podías incluir en la operación algunos para abaratar el coste; y por último, al ir comprando y no consiguiendo los que queríamos, generábamos un excedente de cromos repetidos que nos abrían las puertas a nuevos juegos, por ejemplo los montones, las apuestas, etc, todo un submundo lleno de ilusión, de energía, y de felicidad, y por supuesto de desengaños y lloreras en algunas ocasiones. Momentos impagables, e irrepetibles, pero que han quedado grabados a fuego en la memoria.

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5.- Las canicas. Esto ha sido un clásico en nuestra infancia al igual que los cromos, y a mi personalmente era un divertimento que me encantaba. Tenía una bolsa llena de canicas de todos los tipos, una verdadera colección que me costó conseguir, pero a fuerza de practicar me dio la habilidad para ser de los que tenían más peligro, porque jugar a las canicas era arriesgarse a perderlas, pues en cada partida alguien perdía y alguien ganaba, y era cuestión de ser hábil para que no te desplumaran en una tarde, porque si no, tenías que ir a pedirle dinero a tu padre para comprar algunas mas con el objetivo de volver a jugar de nuevo, o también estaba la posibilidad del trueque: “Te cambio estos dos cromos de Abelardo y Pirri y dos indios por 10 canicas, pero incluyendo esa azul”, negociaciones, negociaciones, negociaciones, y luego nos preguntan donde hemos aprendido a hacerlo.

tbo.jpg6.- Los tebeos. Y no me refiero solo a los convencionales, que por supuesto leía, como el TBO (y para los que no lo sepan, la categoría se llama así por que en origen ese fue el nombre de una de las publicaciones, de ahí nació el nombre) o el TioVivo entre otras, con viñetas con personajes inolvidables como Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Carpanta, Rompetechos, Pepe Gotera y Otilio, 13 Rue del Percebe, Sir Tim Otheo, etc.,  sino también los que tenían otro formato de encuadernación horizontal, como el Capitán Trueno, La Patrulla X, o Los 4 Fantásticos, IronMan,  entre otros, que no eran tan populares en ese momento pero que a mi me cautivaron.

Recuerdo ir cada semana al quiosco a pedir mi tebeo de la Patrulla X y en algunas ocasiones escuchar que no lo habían traído y volverme totalmente decepcionado, sabiendo que no había certeza de cuando lo tendría.

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7.- Un robot y un Sputnik. Recuerdo como si fuera ayer el día que mis padres vinieron de Japón y me trajeron estos dos juguetes: un robot que andaba solo, le ponías la pila y se movía, emitiendo luces y sonidos, y un Sputnik que hacia el efecto de salir hacia el espacio, se abría la cápsula espacial, y las compuertas, todo un impacto, sobretodo contando con que era antes de 1970 y por tanto esos juguetes no existían en España, con lo que además eran toda una novedad, lo nunca visto.

8.- La peonza. Este es un clásico desde hace generaciones y que supongo que seguirá siéndolo por algunas más.

scalextric.jpg9.- El Scalextric. ¿Quien no ha jugado al Scalextric? Un clásico pero no por ello menos entrañable, con la emoción de darle la máxima velocidad pero sin salirse en las curvas, o a veces a forzarle para verle salir y dar mil vueltas de campana. Y luego cuidar los coches porque las escobillas sufrían de lo lindo y dejaban de funcionar.

10.- Las barajas de cartas temáticas. Y de esas también guardo alguna por ahí, recuerdo una de familias de razas distintas.

11.- El Monopoly. Y en este caso, algo curioso, ya que nunca me quisieron comprar uno, y por tanto, me vi ante la tesitura de quedarme sin un juego que me atraía muchísimo pero que no tenía. ¿solución? me lo fabrique a mano, es decir, me compré dos cartulinas, en la primera copié lo que recordaba y el resto lo inventé, y con la segunda me hice las cartas de sorpresa, y con papeles en blanco me hice los billetes, es decir el dinero. Cuando me lo encontraron mis padres, me lo rompieron, pero mi enfoque era total, así que, aunque me costó volver a invertir, lo volví a crear de nuevo, por supuesto que mejorado por la experiencia anterior.

12.- Los payasos de la tele. ¿Quien no recuerda a Gaby, Fofó, Miliki o Milikito? Fue un impacto tremendo en la chavalería, consiguieron llegar a los niños a través de la tele con sus vestidos rojos, bueno excepto Gaby que iba de elegante traje. No puedo olvidar el día que pasé en los estudios grabando, fue una jornada que perdura aun hoy, lo pasamos genial, y ellos nos hicieron reír y disfrutar muchísimo.

Bueno y como es un meme, debo pasárselo a alguien para que lo continúe, así que se lo paso a… RubenJerónimo, Marta, J.D., Antxon, Rafa, Alicia, Keka, y a quien quiera seguirlo, que es un Meme muy interesante para conocer a las personas.


4 Comentarios para “Meme: 5 cosas que echas de menos de tu infancia”

  1. Todo un mito, la colección de cromos de Vida y Color, los únicos que estaban a la altura, en su momento, de los cromos de la Nestlé.

  2. ¿Alguna vez viste la película “La llave mágica”? Era hermoso, se veían muñequitos que tomaban vida cuando los ponías en una cajita. Yo también extraño mucha de las cosas de infancia, es lo malo de hacerse adulto, nos preocupamos por tonteras y olvidamos la diversión sana como antes.

    Saludos
    @lobitadelsur

  3. Si Jordi, todo un mito, menudos cromos, en aquel momento eran tremendos.
    saludos

  4. Nati, no conozco esa película, pero según cuentas debía estar interesante.
    La infancia nos llena de recuerdos llenos de luz y color, que nos reconfortan durante toda la vida, y efectivamente, deberíamos seguir siendo Peter Pan toda la vida en algún lugar de nuestro corazón.
    Gracias por comentar.

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