Un historia de gurus, semigurus, community managers y otras hierbas

Me han contado una historia que dicen que ha ocurrido en un lugar lejano, no se si es cierta,  pero os la vengo a dejar por si os gusta o incluso os puede sonar a algo que hayáis vivido.

Era un pequeño pueblo que estaba en un claro en medio de una terrible y temible selva, rodeado de fieras y animales realmente salvajes a los que casi nadie había visto pero a los que se les atribuían tremendas carnicerias con los que habian intentando salir de allí, y ademas por si fuera poco, se decía que existían aterradoras bandas de cuatreros que capturaban a los trataban de salir fuera de los limites del pueblo.

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La TV, la radio y los medios de comunicación en general contaban a menudo muchas historias sobre como esas bandas, al salir del pueblo, capturaban a las familias, violaban a las mujeres, sodomizaban a los niños, y lo que es aun peor, duplicaban las tarjetas de credito y robaban las cuentas corrientes el 100% de las veces, lo cual ayudaba a concienciar a todos de que no era conveniente intentarlo bajo ningun concepto, que aunque pudiera parecer que el pueblo se quedaba pequeño y que el espíritu aventurero a descubrir nuevos sitios nos empujara a investigar fuera de los limites, no merecía la pena el riesgo a tan terribles calamidades.

Un día, no se sabe bien cuando, empezaron a correr rumores y a contarse historias nuevas que parecían increíbles: algunos decían que habian conseguido salir unas docenas metros, que habian recorrido un camino y habian vuelto intactos sin daños y sin ver a esos bandoleros ni fieras; otros volvieron diciendo que se habían adentrado en la selva rumbo a las montañas, despejando la maleza y puesto luces para que los demás pudieran comprobarlo y seguirles; otros contaban las mismas historias de esos atrevidos pioneros como propias pero que nunca recorrieron. Mientras tanto, los medios seguían insistiendo en sus mensajes, consiguiendo que el miedo fuera superior a la posibilidad de creerlos, no porque tuvieran ningún interés en impedirlo, ni mucho menos, nada mas lejos de sus intenciones, solo porque estaban obligados a contar la verdad, al menos su verdad.

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Fue pasando el tiempo y algunos mas empezaron a atreverse a ir mas allá de los limites volviendo para contarlo enseñando sus tarjetas y demostrando que no habían sido duplicadas ni sus hijos violados, otros fueron surcando y agrandando esos caminos con luz para que mas personas pudieran recorrerlos siguiendoles, y en los bares y esquinas del pueblo se empezó a debatir si sus historias eran ciertas o inventadas, lo que llevó a algunos vecinos a comprobarlo, y como habia que ponerles un nombre, el pueblo les denominó “Gurus”.

En apenas unos meses eso se convirtió en una nueva profesión, y así empezaron a surgir diferentes tipos de gurus, los que se adentraban solos y desaparecían en la oscuridad de la red, digo de la selva, y de los que se recibían mensajeros que narraban sus historias; otros, que como decía, fueron creando campamentos base y caminos que ayudaron a que muchos más pudieran atreverse y avanzar y volvieran para contarlo; otros que apenas salieron una sola vez unas pocas docenas de metros, volvieron y contaron sus hazañas, sus luchas con las fieras que nunca vieron y relataron cada día miles de veces las tremendas peleas con los salteadores de caminos imaginarios, contando siempre la misma historia que a los que nunca habian ido a la selva les seguia pareciendo fascinante convirtiéndoles en la comidilla del pueblo, y acabando como los personajes principales de las conversaciones de corralas y carnicerias, y por supuesto los narradores, esos que desde el principio habían contado tremendas aventuras como propias pero que nunca salieron mas allá de la linea segura.

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Paralelamente a los gurús aparecieron nuevas profesiones, y una de la que más éxito tuvo fue lo que se denominó CM, acrónimo de Community Managers, que fueron los que se encargaban de hablar con las comunidades del pueblo sobre las bondades de los campamentos base que habían establecido algunas empresas, explicándoles como llegar a ellos, que caminos recorrer, que ropa llevarse, los productos que disfrutarían allí, los regalos que les ofrecían… Estos CM eran muy valiosos porque eran expertos en todo, sabían de marketing, de turismo, de salud, de comunicación, de… y la verdad es que se puso muy de moda por lo fácil que era convertirse en uno.

Esto trajo mucho empleo, ya que hubo muchas personas que viendo lo sencillo que era ser un CM, o al menos parecerlo, dejaron sus profesiones de la construcción, el campo, ingenierías, periodismo, doctorados, afiladores de lápices o los call centers entre otras, y se promovieron entre las empresas para ganarse la vida. Y al mismo tiempo surgieron muchas academias, centros de estudios, institutos, centros de negocios, universidades internacionales de cada barrio, y profesionales independientes con mas de una semana de experiencia en haber leído y escuchado a algunos que contaban haber recorrido la selva, que empezaron a ofrecer cursos y megamasters en CM para que estos pudieran disponer de titulación acreditada, o al menos un título, no importaba de donde pero en aquel pueblo los títulos estaban muy valorados, mas incluso que la experiencia, y ante tal demanda, se vieron obligados a fichar a los alumnos de sus cursos para que impartieran los siguientes, ya que aunque no tuvieran experiencia ninguna, tenían todos los conocimientos de las 20 horas que habían tenido como alumnos. Lo dicho, una fuente inagotable de empleo y conocimiento.

Pasados algunos años, los medios dieron un cambio en su mensaje y empezaron a hablar de las virtudes y bonanzas que la selva podía ofrecernos: nuevos frutos; paisajes que nos enamorarían; playas paradisiacas; lugares llenos de luz y animales con los que poder compartir o de los que comer, y casualmente empezaron a incluir mensajes de campamentos base que ellos mismos tenían y carreteras que llevaban su nombre, explicando la gran seguridad que disponían todos los que llevaban su marca.

El pueblo se fue expandiendo y perdiendo su miedo, la selva dejó de ser un lugar temible y peligroso, y los habitantes poco a poco empezaron a atreverse a realizar, al principio tímidamente pero luego como algo cotidiano, viajes a lugares que habían sido desconocidos pero que ahora solo eran aldeas o pueblos cercanos y en donde encontraban diversión, conocimiento, información, servicios, y muchas otras cosas. Los gobernantes, que siempre habían apoyado el mensaje de los medios de comunicación y en los que se habían apoyado para controlar a su pueblo, se empezaron a preocupar porque ahora sus súbditos ya no escuchaban la televisión, la radio o leían los periódicos como antes, y preferían ir a la selva a buscar la información que necesitaban y que ellos no podían controlar.

Lo último que me contaron es que muchos de esos gurús que solo repetían lo que les habían contado o habían leído pero que nunca lo habían vivido, se convirtieron en verdaderos líderes y comunicadores, el pueblo disfrutaba con su conversación, y acabaron creyéndose sus propias historias inventadas, lo cual reforzaba su credibilidad, y así les nombraron La Reina de las Selvas Sociales, el Gurú de las Conversaciones y otros afamados títulos. Se crearon rankings para ensalzarlos mas aun y con ello conseguir que esos gurús les acogieran bajo su protección y así les mencionaran en sus charlatanerías, perdón conferencias magistrales, transmitiendo su credibilidad al protegido. Algunos incluso fueron fichados para crear academias, departamentos para empresas que querían adentrarse en la red, digo en la selva ¿en que estaría pensando?, o incluso coordinar masters en estas materias.

No se si esta historia ha ocurrido alguna vez, no podría asegurarlo, me la contaron tal como os la he narrado, aunque algunas cosas me suenan a conocidas pero no se de que.


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